En El Salvador
existen diferentes tipos de trajes típicos, en la cual la mayoría son
utilizados en diferentes festividades, aunque hay algunos pueblos que aún
utilizan éstos. En el traje femenino es común ver elementos como un
escapulario, un chal, un paño y diferentes adornos de colores, y con tela de
algodón y pueden estar con una falda y una blusa, o un vestido, en el calzado
se usan sandalias.
La dieta básica del
salvadoreño consistía hasta fechas recientes en «tortillas» (ruedas de masa de
maíz, de unos quince centímetros de diámetro y uno de ancho, cocidas sobre el
comal), la sal y los frijoles «parados» o frijoles sancochados. En la
actualidad, la dieta se ha ampliado con arroz, verduras y algunas carnes.
Durante los cortes de café aún se suelen dar las chengas, tortillas mucho más
grandes y gruesas que las anteriores, hechas de maíz muy oscuro o de maicillo
(gramínea de granos pequeños en haces), sobre las que se ponen frijoles y sal;
algunas veces también llevan queso y otro aditamento. Estos forman parte del
«con qué» o acompañamiento de las tortillas. Sería impensable una comida típica
salvadoreña sin las famosas pupusas, tortillas rellenas con queso, chicharrón
molido o frijoles, las más comunes («revueltas» son las que tienen más de un
ingrediente).
El pan dulce es obligado cuando se toma el café del desayuno o de las
cuatro de la tarde. Dentro de la categoría de pan dulce entran: la semita
(placas largas, rectangulares de harina, manzanas, peras colocadas en
canastitas o en cajas decoradas. Por tradición, hay familias que fabrican esta
clase de dulces, junto con otros como los dulces de leche, de toronja, conservas
de coco, conservas de papaya, conservas de nance etcétera. Las hay de estas
familias en Santa Ana y en San Vicente, ciudad especializada en los dulces de
camote (tortitas o volcancitos hechos de azúcar y rellenos con jalea de
camote). En las ferias aparecen profusamente los dulces pintados, elaborados a
base de moldes con forma de hojas, flores y aún rostros y figuras humanas. Son
de consistencia dura pero quebradiza, de color blanco, y sobre ellos se trazan
rayas de colores, recalcando los rasgos del objeto representado.
En El Salvador el idioma oficial es el idioma castellano. La forma de
hablar puede mezclar palabras de origen indígena como en la gastronomía,
ocasionando lo que son los diferentes modismos o salvadoreños. Una pequeña
cantidad de la población habla idioma pipil, como en Izalco y otros pueblos.
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